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martes, octubre 13

maquieira



Domingo noche a la comida privada


que diseñamos con el canciller de Ratzi


bajo un toldo en el desierto de Al Bumba


y los dos solos como mesas de arrimo


y con nuestros gorros de Armani


fue de una ociosidad acongojante:


Mire me dijo,


"y si quiere salir vivode aquí mejor escúcheme.


Nuestra religión no es un baile.


No es una balsa de perdidos en el mar,


ni un manicomio de adivinos.


Su estructura profunda e inamovible


no es libertaria, sino sacramental


y por lo tanto, jerárquica, ¿me sigue?


"Así en ese tono me hablaba,


Luchino y me salía con implantes así como éste;


"Nuestros dogmas no son murallas


que nos impiden ver


sino ventanas abiertas al infinito".


Así igual seguía hablándome,


Luchino


mientras yo chupaba mi Bellaterra


con uvas rosadas y quesos hediondos


"Nuestra liturgia no es una farándula


no es una pesadumbre que solicite


a Teresas tetonas ni a desvergonzados


Nuestra liturgia no vive de escalofríos


y sorpresas, de ocurrencias cautivadoras


sino de repeticiones solemnes".


Así seguía mientras yo seguía bebiendo


hasta que lo calmé en un momento dado


y le dije: las brevas van una maravilla

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